HEY THERE, WHAT’S NEW?

Ya hemos visto hace algunos meses que la producción de poliéster en láminas nació a mediados del siglo XX en Estados Unidos, poniendo en crisis todos los fabricantes de botones de materiales naturales debido a la flexibilidad y rapidez productiva de la resina, así como a su capacidad de resistencia técnica en comparación con los materiales ya en uso. 

SIn embargo, las láminas no son la única forma de producir productos semielaborados en poliéster: en los años 60, se estableció el método de producción de barras, supliendo la necesidad de reemplazar las resinas ureicas y el cuerno real, difíciles de trabajar, manteniendo al mismo tiempo los mismos efectos estéticos y a un precio mucho más competitivo y atractivo.

La competición de los fabricantes 

Así es como comienza la competencia entre los fabricantes de máquinas de botones, los cuales se esfuerzan por desarrollar equipos cada vez más seguros y prácticos, útiles para la fundición de barras de poliéster. 

Parte del desafío era el proyecto de herramientas para la creación de nuevos efectos fantásticos que estuvieran al día con las tendencias de la época. 

Las empresas Bonetti y Tullio Giusi presentaron sus primeros modelos hacia finales de los años 70: esta es la primera máquina Dismatic con algunos ejemplos de arandelas producidas con esta máquina.

La primera Dismatic

El ingenio italiano permitió construir una máquina cuatro veces más eficiente que las existentes en el mercado, con cuatros coladas simultáneas para la realización de cuatro barras al mismo tiempo.  Las versiones posteriores de los años 90 y 2000 introdujeron el uso de bombas de velocidad variable y, finalmente, la electrónica, en la actual Autodismatic, que permite el llenado automático de los tubos con una calidad superior del efecto obtenido.

¿Qué se puede mejorar hoy? 

Las combinaciones de color y forma se han vuelto cada vez más complejas y refinadas, sin embargo, estos aspectos estéticos se logran con mucha técnica pero también con mucho «oficio» artesanal: este aspecto convierte al departamento de fundición de barras de una empresa de botones en el reino de los «magos de la fundición» y de los «desperdicios imprevistos» siempre difíciles de cuantificar.

La nueva tecnología tiene como objetivo mejorar la consistencia de producción, la certeza de replicar los efectos y no menos importante, la sostenibilidad económica y ambiental:  ¿Estás curioso por descubrir las dos novedades que presentaremos en este sector durante nuestro EXPO100?! 

¡Ven a visitarnos del 6 al 8 de junio en nuestra sede en Rudiano!